Uno de los coches que asistieron a la concentración en la Acera Recoletos
Uno de los coches que asistieron a la concentración en la Acera Recoletos :: H. Sastre

VMV 2016

Así fue VMV 2016

SANTIAGO DE GARNICA

19/09/2016
Cerca de 370 vehículos clásicos y antiguos, y 22.000 espectadores refrendan un encuentro con el recuerdo
 

El Valladolid Motor Vintage 2016 ha vuelto a triunfar. Como en las tres ediciones anteriores, esta cuarta cita con los vehículos clásicos y antiguos ha sido un éxito en cuanto a participación, con 368 inscritos y 22.000 asistentes que llenaron el Paseo del Campo Grande y la Acera de Recoletos.



Los coches a concurso
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Los asistentes
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Y se ha cumplido el objetivo buscado por el organizador, El Norte de Castilla, y sus patrocinadores, Mapfre, Michelin y Ayuntamiento de Valladolid: convertir este encuentro en un marco para que los coleccionistas y propietarios puedan mostrar sus coches, motos y camiones y que el público, de todas las edades, disfrute de una mañana muy especial cargada de recuerdos, y que cada uno de los asistentes pueda encontrar su centro de interés, ese deportivo con el que soñó cuando era niño, el coche o la moto de sus padres, o el que compró con su primer sueldo y con el que recorría cientos de kilómetros para ver a su novia.

 

Hay coches que han vivido varias décadas junto a un solo dueño, como un miembro más de la familia. Este era el caso de un precioso Lancia Flavia carrozado en spider por Vignale que nos trasladaba a la Italia de la Dolce Vita. Y quien ha buscado para satisfacer sueños de infancia un coche de policía, un Chevrolet Caprice, en el más puro estilo de serie de televisión americana de los años setenta o, hablando de pantallas y películas, qué decir de un Ford Mustang de finales de los sesenta, idéntico al utilizado por el inolvidable Steve McQueen en la más famosa de las persecuciones de la historia del cine, la de la película ‘Bullit’.

 

De varias décadas anteriores era un espectacular Buick de 1928, difícil de ver, tal era el número de espectadores que lo rodeaba.

 

La verdad es que la representación de automóviles americanos ha sido este año muy potente, tanto como los enormes motores que palpitaban bajo el capó de varios Corvette.

 

Pero para aquellos aficionados con gustos más británicos también había hacía dónde dirigir la mirada: desde varios MG, la legendaria Morris Garages tan querida por los jóvenes sportman británicos, al igual que los Triumph, hasta un espectacular Jaguar E Type de principios de los setenta pintado además en verde inglés, pasando por un Lotus Seven, la creación del genio de la Fórmula 1 Colin Chapman, coche que en sus inicios (en los años cincuenta) se vendía en piezas para ser montado. Como es habitual, muchos eran los Minis, parte del ambiente de cualquier encuentro en el que la música de los Beatles suene de telón de fondo. Por cierto que este año ha sido el duo Blow&Chail el que interpretó no solo composiciones de los cuatro de Liverpool, sino un amplio repertorio desde los años sesenta hasta los ochenta.

 

Y muy cerca del escenario, el Museo de la Historia de la Automoción de Salamanca exhibía dos de sus piezas, un Daimler de 1934 y un Sunbeam Alpine de 1963 , modelo este último por cierto igual al utilizado en su primera película, ‘Dr No’, por James Bond.

 

Las alemanas BMW y Porsche estaban presentes, destacando en la primera de estas marcas -que cada año aumenta el número de inscritos- un Coupé· 635 CSI de 1984. Claro que, sin salir de esta nacionalidad, la pauta la marcaba Mercedes en cuanto a número de inscritos, con modelos de todas las épocas.

 

Del coche del pueblo, el Volkswagen, cada año se nota un incremetno de participantes, muy centrados en sus dos modelos más emblemáticos, el Golf, con varias unidades de la primera época, y, sobre todo, el Escarabajo, con muchos cabrios, entre ellos una unidad en azul que entusiasmó al alcalde, Óscar Puente, si bien terminó sentándose en un Mercedes SL de los años setenta, invitado por su dueño.

 

Pero volviendo a Volkswagen, una furgoneta T2A de 1970 enganchada a una caravana de la misma época pintada a juego era toda una invitación a viajar al pasado, al recuerdo, al espíritu del Valladolid Motor Vintage, que este año ha presentado muchos coches y motos no vistos hasta ahora.